Calleja Studio

Adaptándonos a los nuevos territorios del arte contemporáneo

Identidad Visual
Dirección de Arte
Activación de Marca

 

Cuando Javier Calleja y Alicia Mármol nos propusieron desarrollar este proyecto nos pareció una oportunidad perfecta para trasladar el universo de este artista a un plano de diseño, mucho más racional y funcional. El proyecto en cuestión tenía que ver con Calleja Studio, la empresa que iba a encargarse de la gestión y administración de su obra, y no tanto de la parte de creación artística.

Javier Calleja es en la actualidad uno de los artistas españoles de mayor presencia y proyección internacional. Nuestra relación se remonta a los tiempos en que “Shoeciety” y “Refugio de Monos” ofrecían en Málaga una propuesta cultural absolutamente adelantada a su tiempo. Fue precisamente en uno de estos espacios donde visitamos por primera vez una exposición suya y desde entonces hemos sido testigos de su evolución, llegando a colaborar con él en múltiples ocasiones.

Su estilo es ingenuo y mordaz, sarcástico y tierno, sus personajes son vibrantes y coloridos, juegan e interactúan muchas veces con el entorno, y bajo esa apariencia naif hay siempre una capa más profunda, una mirada crítica que hace pensar y sonreír al mismo tiempo.

Del artista como autor,
al artista como empresa

 

El desafío era reinterpretar su obra en clave de identidad visual corporativa, sintetizando y extrayendo elementos, tratando de alejarnos de una representación más evidente y literal.

Comenzamos identificando en su obra esos elementos que podían servirnos de referencia: el uso de colores, símbolos, mensajes… A partir de ahí profundizamos hasta quedarnos con lo esencial, lo mínimo indispensable, para poder construir un discurso visual coherente con su estilo. Desde el principio jugamos con la dualidad como concepto vertebrador de la identidad; queríamos que ese diálogo constante (entre creación y gestión, entre lo informal y formal, entre la obra y el espacio, el autor y el receptor), quedase patente.

Dualidad natural

 

La caligrafía está muy presente en toda la obra de Javier, y así lo tuvimos presente a la hora de seleccionar una fuente que reflejase la estructura y personalidad de su propia letra. La solución planteada, no solo nos permitió solventar esta cuestión sino dar respuesta a esa dualidad de la que partíamos.

La familia Mabry, es una sans-serif desarrollada por Colophon que nos ofrece cierta similitud formal y expresiva a la grafía de Javier. Basada en las tipografías grotescas del siglo XIX, se postula como: simultáneamente contemporánea e histórica, rigurosa y gestual, objetiva y subjetiva, cultivada e imprecisa; refinada y dura, todo a la vez.

El lenguaje propio como protagonista

Una vez establecido el logotipo desarrollamos un sistema visual con elementos presentes en la obra de Javier transformados en recursos gráficos. Así, reflejamos ese lenguaje personal y reconocible del artista a la vez que imprimimos ese carácter formal e informal a la marca, proponiendo un sistema versátil y divertido que nos permitiese poner en valor ese juego constante del autor con el medio, con el propio soporte y con el receptor.